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1 Pavo. Si hay un plato que no puede faltar en toda cena de acción de gracias que se precie, ese el pavo asado. Por lo general, se suele presentar ya cortado sobre una fuente, aunque también se puede presentar de cuerpo entero y cortarse en la mesa. La parte del pavo que se suele comer es la pechuga, ya que es la más carnosa y sabrosa. Sin embargo, hay mucha gente que encuentra esta carne muy seca y prefiere la de los muslos por ser más tierna.
2 Salsa para el pavo. Su objetivo no sólo es realzar el sabor de la carne sino también volverla un poco más tierna. Existen múltiples recetas para hacer esta salsa, pero por norma general todas llevan como base los jugos del pavo, caldo de ave y harina para espesar.
3 Salsa de arándanos.
Esta mermelada presenta una textura muy compacta y tiene un sabor muy dulce. Se sirve acompañando al pavo. Casi nunca se prepara de forma casera ya que se encuentra en prácticamente todos los supermercados.
4 Puré de batata. Se sirve acompañando al pavo y destaca por su sabor dulce. Hay quien prefiere no hacer puré y servir las batatas asadas directamente. En estos casos, queda muy rico untarlas con mantequilla.
5 Cebollas asadas. Cocinadas al horno, las cebollas cobran un sabor muy rico y aportan un toque muy característico a la cena de acción de gracias. Lo ideal es que sean pequeñitas, de tal manera que se puedan comer de un solo bocado. Unas cebollas demasiado grandes corren el riesgo de empachar al comensal y pueden llegar a resultar un poco ‘feas’ a la hora de presentar la cena.
6 El relleno. Otro clásico. Una cena de acción de gracias sin relleno no es una auténtica cena de acción de
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