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Aquí tienes algunos consejos que te van a ayudar a exprimirle el jugo a esa última carga que te tomó horas en realizar:
• Llama por teléfono en vez de mandar e-mails. Hablar por teléfono consume mucho menos batería que la conexión de datos así que no tengas miedo de ser chapado a la antigua.
• Las aplicaciones como el e-mail, que verifican cada pocos minutos a ver si ha llegado algo nuevo, las puedes configurar para que verifiquen con menos frecuencia como cada media hora. Así no te vas a perder nada importante y si en realidad es urgente, deberían estarte llamando de todas maneras.
• Utiliza un programa como Advanced Task Killer para Android. Hay varias versiones, pero todas logran el mismo objetivo, el de cerrar aplicaciones que no estás utilizando y que pueden estar consumiendo batería.
• Configura el brillo de la pantalla manualmente. En la configuración automática, el teléfono normalmente va a utilizar más luz de lo que necesitas para ver lo que estás haciendo, así que te recomiendo que pongas la pantalla en la posición más oscura con la que te sientas confortable.
• Apaga funciones extras que no estás utilizando. El Bluetooth, el Wi-Fi y el GPS están activos constantemente buscando una conexión o sencillamente recibiendo información de satélites en el espacio. ¿Qué quiere decir esto? Que
están gastando cantidades impresionantes de batería al hacerlo y no los necesitas tener activos para utilizar las funciones básicas de tu teléfono, así que apágalos cuando no estén en uso.
• Recarga frecuentemente sin problemas. Estas baterías avanzadas no tienen memoria como las baterías antiguas así que no tengas pena en conectar tu teléfono para recargarlo cuando tengas una oportunidad.
• Quita las alertas. Cuando te llega un mensaje, si el teléfono suena o vibra está utilizando
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