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Editoriales

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Publicado el 07/22/2004 11:58 AM EST
“Que ningún niño se quede atrás” beneficia a niños latinos.
Por Robert Holland y Don Soifer
Desde California hasta Connecticut, los niños inmigrantes que entraron a las escuelas públicas sin poder leer, escribir ni hablar mucho inglés han comensado a adquirir el alfabetismo, gracias en parte al empuje extra dado por la legislación federal No Child Left Behind (Que Ningún Niño Se Quede Atrás) al sistema educativo.
Datos recientes publicados en California demostraron que un 43 por ciento de los estudiantes de inglés sacaron notas en los niveles "avanzado preliminar" o "avanzado" en los examenes estatales del 2003, English Language Development Test. Esa cifra representa un aumento del 34 por ciento con respeto al 2002 y 25 por ciento con 2001.
En Sacramento, donde 50 por ciento de los estudiantes de inglés incrementaron a los niveles avanzado o avanzado preliminar, portavoz Maria López dijo que dándole atención a los grupos perjudicados como estudiantes de inglés, el programa No Child Left Behind ha hecho un cambio positivo.
"Eso lo mantiene como una prioridad para que cuando digan "que ningún niño se quede atrás" signifique eso mismo- que ningún niño se quede atrás," dijo al Sacramento Bee. "Eso es especialmente cierto en los districtos urbanos, donde hay muchos recién llegados al idioma inglés."
Un estudio hecho por el Council of the Great City Schools de 61 sistemas urbanos en 37 estados, proporcionó evidencia de que los niños hispanos estan aprovechándose de un acercamiento más enfocado. Mirando cifras hasta la primavera de 2003, investigadores encontraron que 60 por ciento de los estudiantes de cuarto grado que fueron examinados en esas ciudades cerraron la brecha en logramientos de leer entre los niños blancos e hispanos.
En Connecticut, la representación de estudiantes de inglés que toman el examen del estado se ha duplicado desde 2000, manteniendo con los requisitos de Que Ningún Niño Se Quede Atrás para examenes inclusivos. Mientras que la experiencia típica es que las marcas promedios bajan cuando la participación sube, los oficiales estatales apuntan que la habilidad académica ha incrementando más rapido en las ciudades de bajo sueldo, donde muchos estudiantes de inglés viven, que en el resto del estado.
Ambos California y Connecticut han tomado medidas para ser líderes en un movimiento creciente que enfatiza la adquisición temprana del dominio del inglés para niños inmigrantes. Los votantes de California aprobaron una proposición en 1998, efectivamente eliminando la educación bilingüe a favor de immersión inglés Una ley del 1999 de Connecticut ubicó un límite de 30 meses sobre la cantidad de tiempo que los estudiantes pueden ser asignado a la educación bilingüe.
Todo esto representa progreso hacia alcanzar uno de los desafios más grandes de la educación moderna. Durante los años 90, más inmigrantes llegaron a los Estados Unidos que en qualquiera década pasada, empujando el número de los estudiantes de las escuelas públicas con habilidades de inglés limitadas a más de 4 millones-un aumento de 105 por ciento desde 1990-91.
Que Ningún Niño Se Quede Atrás requiere que las escuelas que reciben fondos federales busquen avances para los niños en todos los grupos marginados, incluyendo estudiantes de inglés. Sin embargo, la gran pregunta es si ésta ímpetu para la reforma pueda sobrevivir el asalto de la Asociación Nacional de Educación durante el año electoral.
Los líderes de los sindicatos más grandes buscan medidas para suavizar la forma de dar examines en favor de "medidas múltiples" imprecisas del progreso educacional. Ellos despellejan diariamente al Presidente Bush por apoyar Que Ningún Niño Se Quede Atrás y han respaldado al Demócrata John Kerry con la esperanza de él cumpliría su agenda. Para los 4 milliones de estudiantes de inglés, y sus padres, hay mucho en juego.