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El que tiene oídos para oír, oiga. Mateo 11:15. Esto nos dice el Señor Jesús en uno de esos momentos donde la Biblia nos muestra que aún viéndolo, la gente todavía no estaba segura si él era el Mesías esperado. Pero la pregunta es ¿Por qué el hombre no puede oír? Es importante reconocer el origen real de la caída del hombre y de cómo nuestros sentidos fueron puestos a los pies del enemigo. Si ustedes recuerdan en Génesis capitulo 3 podemos ver como la serpiente atacó a la mujer por el oído y no solo de esa forma; por la vista también, ahora si vamos entendiendo cómo es que el hombre perdió la capacidad original de usar sus sentidos de manera espiritual. Ese es el blanco del enemigo, la mente, porque con lo que percibimos con los ojos y los oídos, creamos estructuras grandísimas, fabricamos, imaginamos, deseamos y luego concebimos, y todo lo logramos gracias a lo que vemos y oímos. Así pasó con Eva, escuchó la voz del enemigo y no solo se dejó llevar por él, sino que vio el fruto bueno para comerlo y hasta le pareció agradable a los ojos. Si ve como a través de los sentidos el hombre fue atacado hasta perderlo todo. La Biblia nos enseña la forma de cómo podemos nosotros oír no solo con los oídos físicos sino con los oídos espirituales. En Romanos 10:17 nos dice: Asi que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Una vez que usted restaura sus oídos espirituales al oír la Palabra de Dios, ésta restaurará también su comunión con el Señor. Porque la palabra de Dios siempre cumple el propósito para el que fue enviada. Isaías 55:11. Por eso el Señor nos insta a que pongamos nuestra fe en su Palabra y sepamos decidir que es lo que vamos a oír. Veamos ahora otro ejemplo de alguien que supo oír la voz de Dios, María, ella muestra el más claro ejemplo de obediencia, en contraste con Eva quien no supo a quien debería oír, María tenía la fe en Dios y puso toda su confianza en El, pues ella sabía que había una promesa si obedecía. Y la respuesta en saber oír la voz de Dios fue un milagro muy hermoso que El hizo en ella, María pudo reconocer que todo venia de Dios, pues cuando el ángel aparece ella sabía quien le hablaba y podemos notarlo en su reacción. He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Lucas. 1:38. He querido mostrar estos dos ejemplos para que veamos la importancia de saber oír y ser obedientes a Dios. En el caso de Eva vemos que no solo fue ella, también Adán el primer hombre; Dios los creó para que fueran rectos, derechos delante de El, pero ellos eligieron hacer el mal. Y a estas alturas no podemos estar diciendo que somos condenados solo porque Adán pecó, no podemos tomar base de eso solamente, porque merecida condenación tenemos por nuestra rebelión y desobediencia, ¿cuánto tiempo hemos estado apartados de El y nos hemos guiado por nuestra ley? Pero no todo está dicho, porque Dios en su infinita misericordia nos ha provisto un escape, nos ha dado la llave y es Jesucristo, para aquellos que reconocen su incapacidad para estar a la altura de Su presencia, Jesucristo murió por nuestros pecados y para reconciliarnos con Dios. El pecado nos trajo la muerte, y asi como en Adán todos mueren, tambien en Cristo todos serán revivificados.1Cor.15:22 escuche al Señor Jesús y el nos dice: mirad, pues, como oís. Lc.8:12. Y recuerde haga de Jesucristo y de la Palabra de Dios, su estilo de vida.
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