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“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Hechos 16:31. En esta cita vemos que el haber creído al Señor y haber dicho aquí estoy; le hemos escuchado, le hemos dicho heme aquí yo reconozco que tu eres mi Dios. Pero hay dos casos en la Biblia que me llenan de gozo, uno es el del profeta Samuel quien escuchó la voz de Dios, y aunque en un principio no sabía quien lo llamaba pues no había conocido aun a Jehová, ni la palabra le había sido revelada. Pero el responde a la cuarta vez y dice: habla Señor que tu siervo escucha. 1 Sam. 3:1-10 “Escuchar la voz audible de Dios es maravilloso”. El otro caso es el de la visión de Isaías en el capitulo 6:1-8. Isaías se encontraba triste, pues había incertidumbre y desolación en el pueblo, había muerto el rey Uzías quien había dirigido Judá con paz y prosperidad durante 52 años y ahora el trono estaba vacante. Pero Isaías como todo buen creyente se va al templo a buscar la presencia de Dios y es cuando tiene la visión y el llamado. Estos dos casos tenían similitud, estaban en el templo cuando Dios los llama, uno estaba listo para cuando Dios le enviara, pues permanecía en el templo desde pequeño. El otro estaba tan a tono con Dios que Su llamado penetró su alma y dijo: Heme aquí, envíame a mi. Durante mucho tiempo el Señor usó a los profetas para hablarle al pueblo, pues así lo vemos en el Antiguo Testamento. Hoy en día el llamado es para todos. Si escucho o no el llamado de Dios depende de la condición de mis oídos y lo que escucho exactamente depende de mi actitud espiritual. Veamos algunos casos de personas que vieron, escucharon y reconocieron a Jesús, y corrieron a anunciar lo que había hecho en sus vidas. En Mt. 9:27-31 tenemos el caso de los dos ciegos, que aunque Jesús les dijo; Mirad que nadie lo sepa, ellos salieron y divulgaron la fama de él por toda la tierra. Vemos también al endemoniado gadareno, después de que Jesús lo liberó se fue y comenzó a publicar lo que Jesús había hecho con el. Mr.5. Y que decir de la mujer samaritana cuando tiene el encuentro con Jesús, ella corre y va a decirle a todos venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. Jn.4:1-29. Aunque en estos casos no vemos un llamado tan especial como los del Antiguo Testamento, si podemos ver la actitud de estas personas al ser tocadas por Jesús al hacerles un milagro. También esta debe de ser la actitud de todo aquel que se dice cristiano, por algo el Señor Jesús dijo: Y me seréis testigos Hch.1:8. También dejó un mandato: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Mr. 16:15. Cada día el Señor demanda más de nosotros, porque su misericordia es para siempre y aun espera por nosotros, el nos ama tanto que nos quiere en el templo, nos quiere pidiéndole milagros para que veamos sus maravillas, pero sobretodo quiere que le conozcamos y que vayamos a los que no le conocen. Es el tiempo de renovar nuestro entendimiento a través de su Palabra, para que sepamos descubrir el propósito que Dios tiene para nosotros aquí en la tierra; y podamos decir también, heme aquí, envíame a mí, estoy listo, me he preparado para anunciar las buenas nuevas que trajiste para todos. No se quede callado hable de Jesús y cuente sus maravillas, vea la gloria de Dios todos los días y cuéntela. Y recuerde haga de Jesucristo y de la Palabra de Dios su estilo de vida
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