|
Muchas parejas famosas, anuncian el nacimiento de su hijo, con mucho orgullo y dando gracias por esta bendición. Pero no nos fijamos que en muchos casos, están cohabitando y no están casados. Esto se esta convirtiendo en una epidemia, que esta alcanzado, la aceptación social. Lo que pasa es que para muchos lo normal se ha vuelto anormal y lo anormal normal. No vemos la importancia y el perjuicio que esto puede hacer en estas parejas y en los futuros niños y en la sociedad en general. Pero la preocupación no es exagerada. Hay muchas investigaciones al respecto y realmente los resultados son alarmantes. Yo pienso que la gente que cohabita se puede dividir en dos categorías: En la primera categoría, están los que poca o ninguna intención tienen de casarse. Ellos simplemente quieren disfrutar de las ventajas de vivir juntos, la oportunidad de tener relaciones sexuales y compartir los ingresos y gastos. Este tipo de convenio también permite deshacerse rápidamente de la relación, si las cosas no salen como uno esperaba. El segundo grupo, incluye a los que ven la convivencia, como un matrimonio de prueba, como la mitad del camino hacia el altar, esta gente dice “primero vamos a vivir juntos y después miramos si funciona”. Lo malo es que muchas veces se quedan probando y nunca se deciden y esto lleva a que siempre exista el sabor de la inseguridad. Hay dos razones por las que creo estas parejas demoran la decisión para casarse: La primera es que en nuestra sociedad el matrimonio ha perdido la mayor parte de su esplendor. La verdad es que hay muchas personas que no han visto un matrimonio bueno y prospero, principalmente porque los buenos matrimonios, se han hecho escasos. O han vivido separaciones de sus padres o de ellos mismos, que les ha destruido su vida. Segundo, la mayoría de los solteros han perdido su capacidad para juzgar adecuadamente, si una persona es compatible, para formar una pareja de por vida. Sin embargo, la necesidad de encontrar compañía y tener gratificación sexual y holgura económica, son motivos suficientes para escoger una persona con quien tener aunque sea una relación temporal. Entonces para que molestarse con el matrimonio. Se puede tener muchos argumentos en contra de la cohabitación, desde el punto de vista bíblico hasta el psicológico. Los votos del matrimonio sirven para mantener unida a la pareja. En la convivencia esta el compromiso condicional en el que se dice “Estaré contigo, mientras las cosas estén bien, pero si las cosas salen mal, todo esto se acaba” Las relaciones que comienzan con un cuasi compromiso trasladan esa misma actitud al matrimonio. El matrimonio proporciona estabilidad a los niños. El matrimonio promete permanencia. Los votos matrimoniales incluyen las promesas amar, honrar y respetar en las enfermedades y en la salud, en la abundancia y en la carencia, hasta que la muerte nos separe. Es decir, que para llevar esto a cabo, se requieren compañeros genuinos y auténticos, que pueden expresar sus verdaderas personalidades. Es decir “que me quedare contigo con tus defectos e imperfecciones. Las mujeres no sufren de tanta depresión ni inseguridades.
|
|