|
Una profesora decía que nadie hacia nada por nada o sin esperar algo a cambio. En esa época me parecía exagerada o quizás un poco resentida, pero hoy en día y con el paso del tiempo y entre mas me relaciono con las personas, puedo decir que tenia razón. Escucho decir a la gente: “no espero nada a cambio, solo ayudar desinteresadamente”. Pero cuando pasa el tiempo los escucha uno quejarse por la gente tan desagradecida y que no valoran sus grandes esfuerzos. Somos necesitados de aceptación, aprobación y reconocimiento de las personas que nos rodean. Hacemos las cosas para agradar a otros, sentir nuestra conciencia tranquila o para que alguien nos quiera. Siempre estamos buscando reconocimiento económico, laboral, social, emocional, pero no hacemos las cosas porque si o porque somos tan buenos y queridos. Simplemente, esa es nuestra naturaleza humana, llena de necesidades, con muchos vacios, sin una conciencia clara de lo que es bueno y lo que es malo. Muchos dirán como puede decir eso, si conozco a tal o cual persona que es un alma de Dios, como dice un dicho popular. Pero al ir al fondo del alma de la persona a la forma de pensar y actuar, nos damos cuenta que esa persona puede hacer un favor pero sufre de envidia, malos pensamientos, busca ser elogiada o necesitada de algo, pero siempre esta en busca de algo mas. Esa es la naturaleza humana siempre habrá algo que active ese cuarto oscuro que cada uno tiene muy bien cuidado y bajo llave dentro de su interior. Todos tenemos un talón de Aquiles es decir nuestros puntos débiles, porque somos seres humanos, con defectos y un sinnúmero de experiencias que han trasformado nuestra forma de ver la vida. Lo malo del reconocimiento, es que por buscar complacer a los otros, nos olvidamos de hacer las cosas correctas. Por eso, utilizamos tantos mecanismos de defensa, para mostrar otra cara que nos permita ser aceptados por los demás. Muy pocas personas nos conocen como somos, siempre tendremos una carta que sacar de la manga, pero nunca nos podremos ocultar de la mirada de Dios y de nosotros mismos, que sabemos quienes somos realmente y que reconocimiento estamos buscando.
|
|