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Cuando uno escucha quejarse a las parejas, por lo general lo hacen de todos los defectos de su esposo o esposa. Y cuando uno les pide que hagan una lista de las cosas en que están fallando cada uno en la relación por lo general escriben justificando o añadiendo que por culpa del otro es que son así o asa. Es decir no están asumiendo su propia responsabilidad en la relación. Es más fácil decir que el otro es el culpable y así evito enfrentar mis propias debilidades. Es triste ver la ilusión y los sueños cuando la gente se casa y como eso se esfuma en los primeros años o primeros meses de matrimonio. Nosotros podemos ser buenos amigos, buenos hijos, buenos padres pero cuando se trata de ser buenas parejas las cosas cambian. Y es curioso, porque con la pareja es con la persona que mejor deberíamos estar, es la que escogimos entre muchos, es nuestro confidente en las cosas mas intimas de nuestra vida, es con la persona con la que dormimos y con la que esperamos ver el fruto de los hijos. ¿Con que otra persona podríamos buscar estar bien sino es con nuestra pareja? Por eso es tan triste ver parejas que se lo pasan peleando, que hablan mal del otro, que buscan hacerle daño. Cuando uno escucha las quejas de las parejas a veces ve dos niños grandes luchando por sus propias necesidades. Cuando decidimos estar con otra persona es dejar de dormir en una cama solos para compartir una cobija, un cuarto, un closet, un baño. Esto significa que aunque tengamos un espacio en la cama o ropa diferente en el closet todo hace parte de un todo que es la pareja. Un día decidimos dejar nuestras familias nucleares (padres y hermanos) para formar nuestra propia familia. Es decir que yo acepto que soy muy diferente a mi esposo tengo mis propias ideas, expectativas pero ahora las compartimos y buscamos apoyarnos el uno al otro. ¿Porque tenemos tantas luchas con la persona que me ha amado y a la cual yo he amado? Yo tengo muchas razones que podría dar y se que las personas que leen esta columna también, pero Dios, no se equivoca, ni miente y es el mas indicado para hablarnos y decirnos todo al respecto de la familia porque fue El, quien la formo. Lo único que debemos entender es que somos personas imperfectas, casadas con personas imperfectas y cada uno con sus propias experiencias y secuelas. Pero si tenemos a Dios en nuestro hogar, vamos a aprender a ver mis defectos y los de mi pareja bajo otra luz y entendiendo cual es mi verdadera función dentro de la familia y la pareja. Personalmente, he pasado por este proceso y se que con Dios en nuestra vida será la nube que nos cobije cuando hay mucho sol o calor y la luz cuando estemos a oscuras y sin rumbo.
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