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La semana pasada estaba cumpliendo años. Recuerdo alguna vez, haber leído una caricatura, en la cuál, el protagonista, estaba cumpliendo años, y todos sus familiares y amigos le deseaban un feliz cumpleaños. Sus amigos, le preguntaban ¿Porqué no se sentía feliz?, y él les respondió, que no podía sentirse feliz o con ánimos de celebrar su cumpleaños, porque “eso significaba, un año más viejo”. En esa época, me pareció gracioso, porque no me identificaba, con el pensamiento del protagonista, de esta caricatura. Hoy en día, vino a mi ese recuerdo, y esta vez fue diferente, ahora si pensaba como él. Y no es que esté deprimida por la edad, entre otras, porque hace tiempo no la recuerdo. Lo que me dejó pensativa, es lo que he hecho hasta ahora, en mi familia, en mis amigos, y el que cada día es un día menos con ellos. Antes, pensaba que tenía que vivir la vida al máximo, sin que me importaran los demás, solo pensaba en mi. Dios, me ha permitido dejar a un lado mi yo personal y pensar en lo que puede afectar mi comportamiento, lo que haga o deje de hacer a las personas que me rodean. Este cumpleaños, me ha permitido pensar, en las cosas que dejamos de hacer, por miedos, timidez, inseguridades, falta de constancia y por tantas otras circunstancias. Ya no puedo estar en la posición de que la vida esta ahí, y que puedo tomar lo que necesite. Ahora estoy en la posición de que hay que vivir cada día, porque cada día, tienen su afán. Lo que más me impacta es ¿qué huellas voy a dejar en mis hijas?, ¿Cuál va a ser el recuerdo, que ellas van a tener de mi?. ¿Que clase de esposa he sido?, ¿He podido cumplir con mis deberes como tal?. Cómo hermana, como hija ¿qué tanto testimonio he sido?. Como profesional, hasta donde he podido llegar y ¿Qué estoy haciendo para llegar a la meta?. Todos los seres humanos, tenemos muchos defectos, pero a algunos se nos notan más, que a otros. Ha llegado, la hora de hacernos preguntas y buscar las respuestas, para poder analizar, si hasta ahora, hemos hecho lo correcto. Si no hemos hecho lo correcto, tener el tiempo, de corregirlo o arreglarlo. Realmente, nunca es tarde para nadie, si nos lo proponemos, y si realmente queremos, dejar huellas en nuestros seres queridos, y en las personas, que de una forma u otra tienen que ver con nosotros. Una vez, me encontré con un amigo, fuera de su trabajo, era un viernes y le pregunté, que hacia tan temprano en la calle y no en su trabajo. Él con una sonrisa triste me dijo “yo puedo llegar el lunes a trabajar y nadie me va a preguntar, porque salí al medio día del viernes, nadie se fija en mi”. Realmente cada uno hace importante su vida, en la medida en que los demás también sean importantes para uno. He dejado de hacer muchas cosas, pero después de analizarlo, me doy cuenta, que se debe hacer en orden y con la ayuda de Dios, para que realmente tenga un propósito. He aprendido, a depender más de Dios, que de mi misma, o de las demás personas, porque sé, que cualquiera, puede fallar en cualquier momento, como uno mismo. Después de pensarlo, este cumpleaños, ha sido uno de los mejores de mi vida, porque me ha permitido hacer un alto y reconocer que debo elevar mi vista, alumbrar mis pasos, y animar mi corazón.
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