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Dra. Flor Maria Puyo
Con Usted
Con Usted, es un Espacio en donde la Dra.en Psicología Flor María Puyo hace un análisis sobre temas de actualidad, importantes para la familia Hispana que recide en Estados Unidos.

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Me encontraba, leyendo el boletín mensual de oración, que se reparte en la iglesia, y en el cual, cada persona interesada, hace su petición o da su agradecimiento a Dios, por lo recibido.

Me llamó la atención, el boletín, porque muchos niños, estaban dando las gracias a Dios, por la comida, por la casa, por los padres, por los amigos, etc.

Mi hija menor, no podía faltar, ella escribía “Yo doy gracias a Dios, de que soy salva, y del privilegio que mi familia tiene, de estar aquí, en los Estados Unidos”

Esto me conmovió, hasta las lágrimas, porque hace mucho, dejé de preguntarme ¿si mis hijas se podían sentir contentas aquí? o ¿si mis hijas, algún día, me fuesen a reprochar, por alejarlas de sus familiares, como primos, tíos, abuelos etc?

Realmente, sólo las trajimos, pensando en su futuro, y cuando pasamos la Navidad en casa, alrededor de la chimenea, mi esposo y mis dos hijas, sin el alboroto de las familias hispanas, pude darme cuenta, de la necesidad de compartir con los familiares.

Este día, tocó muchos recuerdos y momentos agradables e inolvidables que habíamos pasado, con nuestras familias extensas.

Pero al leer, la nota de agradecimiento, de mi hija, me di cuenta, que realmente, la decisión que tomamos, fue la más acertada, para ellas.

Y dí gracias a Dios, porque ellas lo valoraban y lo veían así, también.

Me alegré de que aquí, ellas han aprendido de Dios, lo que tal vez, en mi país, nunca hubieran podido conocer, y eso es lo más valioso, que podemos dejarle a nuestras hijas, como padres.

Mi padre, siempre nos decía, que la herencia que él nos iba a dejar, era el estudio, pero yo deseo dejarle a nuestras hijas, una herencia mucho mayor, que es su relación personal con Dios. Los años han pasado, desde que llegamos a Greenville, cada uno con una maleta y cada una de mis hijas con una muñeca.

Para mí, eso era tan poco, y me quejaba constantemente por esto, pero en la medida, que fui entrando en la comunidad hispana, y aprendiendo de otras culturas me dí cuenta, que nosotros habíamos llegado con todo un trasteo, comparado con otros, que no traían, sino lo que tenían puesto.

Cada vez, que le pregunto a alguien, ¿Cómo está? y me contestan, ahí pasándola, porque no hay más que hacer, y les veo esa mirada perdida de desesperanza y desánimo, cierro mis
ojos y sólo puedo decir “tienes vida, salud, trabajo, pero tienes vacío espiritual”

Realmente, nos falta aprender a valorar lo que tenemos. Les decía a mis hijas, para la Navidad, ¡vamos de compras! porque ustedes necesitan ropa y zapatos y tal cosa y aquella otra.

Mis hijas, no tenían ganas de ir a comprar nada, estaba mas impaciente yo, que ellas.

Cuando me dí cuenta, que no estaban interesadas, les pregunté el porque, y ellas me llevaron al closet, mami, míralo, no necesitamos nada, tenemos lo necesario. Si queremos una falda ya la tenemos, si es un pantalón aquí hay uno, si es un saco este está nuevo, si son zapatos los que tenemos son suficientes y realmente tenían razón.

No necesitamos nada mami, porque Dios, nos ha bendecido y provisto, y eso es suficiente.

Ahora, si me entienden ¿porque hay que inculcarles a los hijos, los valores, las normas, el amor a Dios?

Porque algún día, estas niñas van a tener que enfrentarse a la vida y van a tener que tomar decisiones, Dios quiera que aprendan a ser tan sabias, como lo fueron, en esta Navidad.

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