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El agotamiento físico nos vuelve cobardes a todos. El cansancio nos impide enfrentar las travesuras de los niños, la lavadora rota y demás inconvenientes diarios. Además, cuando estamos cansados, nos acosan pensamientos que creíamos, estaban superados. Esto explica porque los hombres y mujeres que están recargados de trabajo se acobardan, lloriquean, lastiman y hieren a sus seres queridos. Si la fatiga y la prisa produce tanto deterioro en los nervios ¿por qué nos metemos en tantas obligaciones y compromisos? He escuchado muchas razones por las cuales se continua en este corre corre. “Mi esposo esta instalando su propio negocio y esto nos llevara algunos años para lograr salir adelante”. “Tengo que trabajar para contribuir con el estudio de mis hijos”. “Tengo un nuevo hijo y ya sabe lo que esto significa”. “Acabamos de comprar una casa nueva”. Cuando escuchamos todo esto es posible pensar que está muy lejano el día en que puedan cumplirse todas sus obligaciones. Una amiga tenia en su casa un aviso que decía: “ Cuando la prisa ocupa el primer lugar voy directo a una crisis nerviosa. Yo misma me la gané y la merezco, y nadie me ayudará a sobrellevarla”. Los hombres se quejan de la depresión de las mujeres o de su mal genio pero hay que entender lo que pensamos y sentimos las mujeres. Las mujeres tenemos la capacidad de hacer y pensar en muchas cosas a la vez, lo que no pasa con los hombres, que cuidan a un niño o lavan los platos. Pero, ambas cosas, les cuesta hacer al mismo tiempo, aunque hay algunas excepciones. Las mujeres pensamos en la cuenta que hay que pagar, en el tiempo que debe dedicar a sus hijos, hay que cuidar del cuerpo haciendo ejercicio, ir al médico, leer, tener más tiempo para la vida espiritual, retribuir invitaciones, reparar varias cosas en la casa, contestar el teléfono, etc. Así estamos muy ocupadas, cada obligación que no podemos cumplir, es una fuente de culpa. Si en los muchos compromisos que debemos enfrentar, alguno falla, esto deteriora nuestra propia estima. Y la mujer piensa: “realmente no soy una buena mamá”. “Yo no soy una buena esposa, me siento agotada, no soy organizada. No estoy a la moda, No tengo amigos verdaderos”. La vida recargada con muchas actividades contribuye a la enfermedad mental. La depresión femenina que va asociada con el cansancio y la vida agitada, se podría reducir, si los hombres entendieran, que por alguna razón extraña, los seres humanos especialmente las mujeres, soportan más fácilmente el cansancio y las tensiones, si por lo menos saben que otra persona conoce lo que ellas están enfrentando, es decir “ Comprensión humana”. Y es supremamente importante si los esposos actuaran como si las comprendieran. Desgraciadamente el esposo hace la pregunta imperdonable ¿Qué estuviste haciendo todo el día? Cada persona necesita saber que es respetada y apreciada por la forma en que cumple sus responsabilidades. Los hombres pueden satisfacer estas necesidades en su trabajo o cuando salen con sus amigos a jugar fútbol o en alguna otra actividad. Debemos estar alertas con el exceso de compromisos, y decir NO, también es respuesta. Y ahora perdónenme ... se me hace tarde para una cita.
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